La ventana de Johari y la Comunicación



Post escrito originalmente en el blog del Executive MBA de EOI, del que soy alumno.

Hace unos días tuvimos la oportunidad de compartir un par de sesiones formativas con Jorge Maidana. Dentro del módulo de dirección de personas y equipos, estuvimos hablando sobre comunicación, presentaciones en público y presentaciones eficaces. Fueron un par de jornadas interesantes. Más teórica la primera, más práctica la segunda.

Es un tema que me interesa, sobre el que he recibido bastante formación con anterioridad y en el que tengo cierta práctica. En cualquiera de los casos, me resultó muy interesante. En particular la parte teórica de modelo de relación entre emisor y receptores, llámese esto como se quiera. Me encantan los modelos. Cuando sé o intuyo algo y entonces veo o descubro que hay un modelo que lo describe de forma completa, o lo integra en otro, siento que he aprendido. Eso fue lo que sucedió cuando Jorge explicó el concepto, nuevo para mí, de la ventana de Johari.

Se trata de una herramienta desarrollada Joseph LuftHarry Ingham para describir los procesos de interacción humana. Según este modelo existen cuatro ventanas que describen la relación entre lo que nosotros como emisores sabemos de nosotros mismos y lo que los demás saben de nosotros mismos. Siendo, bajo mi punto de vista, entender la relación entre ello, la base de la comunicación eficaz. De forma muy resumida, se describen las cuatro ventanas o conjuntos de conocimientos, desde el punto de vista del yo-emisor como:

  • Abierta. Lo que uno conoce de si mismo y los demás también. Tiene importancia para lograr un aumento de la empatía (si se va haciendo más grande también en el yo como receptor de la comunicación) y de la credibilidad. Se pude activar buscando lugares comunes con el público, que suele ser una práctica habitual en casos con emisores con ventanas abiertas muy pequeñas.
  • Ciega. Aquello que los demás ven en nosotros y nosotros no. Tiene enormes posibilidades y enormes problemas potenciales. Puede ser de gran tamaño en dos casos. El emisor no destaca por su autoconocimiento – en ese caso es algo a mejorar – y/o la audiencia tiene una opinión preconcebida del emisor, no como resultado de interacciones anteriores de este, sino de opiniones de terceros que han participado en comunicaciones anteriores. En ese caso, el resultado final de la comunicación, tendrá mucho que ver con la gestión de expectativas de los receptores por parte del emisor.
  • Oculta. Lo que conozco de mí y los demás no. Es una de las bases de la transmisión de información. Cómo y a qué velocidad hago más pequeña, como emisor, mi ventana oculta y más grande la abierta, es clave en cómo los demás perciben lo que yo digo, pues siempre al inicio es casi indisoluble el mensaje del emisor.
  • Desconocida. Lo que tanto emisor como receptor desconocen. Aceptar, por ejemplo, en un entorno docente, que esa ventana existe, ayuda a crear, de nuevo credibilidad.

Las cuatro ventanas forman un todo , que siempre tiene una superficie conjunta estable y cuya variación relativa, afecta a las otras. De esta forma las relaciones entre ambas a lo largo de la comunicación determinan el éxito de esta. Para es necesario entender el equilibrio entre las cuatro en todo momento y ponderarlo con el objetivo de comunicación que tengamos planteado para ir moviéndolas según nuestras necesidades, por ejemplo, con autodescubrimiento, formación, feedback de la audiencia, difusión de aspectos de uno mismo, siempre a un ritmo adecuado… este redimensionamiento dinámico se observa muy bien el último minuto de este vídeo de tres:

Crédito de la imagen: Competencias Directivas

Written by Pedro Jesús González Viguera

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